La palabra «cuero» es un equivalente a lo que
en español estándar [¿por quién?] conocemos por prostituta.
Históricamente, este vocablo dialéctico
comenzó en la capital de la República, Santo Domingo de Guzmán por los años cincuenta,
cuando durante la era de Trujillo, el dictador dominicano, en las afueras de la
ciudad se encontraba el matadero de la ciudad.
Los jóvenes de aquella época frecuentaban estos
sitios, pues los cueros de los animales eran puestos al sol y clavados a la
tierra en sus cuatro extremos y apilados en un mismo sitio, formando algo así
como un catre.
La primera manera en que se comenzó a referir
a las prostitutas como «cueros» era cuando los muchachos les decían a las
muchachas:
« ¡Vamos p.a.’ los cueros!».
A través de la evolución del idioma con el
paso del tiempo, a partir de una fecha desconocida, quizás durante 1970-1980,
comenzó a utilizarse el vocablo de la manera descrita hoy en día.

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