Muchas han sido las
iniciativas de los gobiernos para que la prostitución no fuera un problema
social y se convirtiera en una actividad que no comportara riesgos tanto
psicológicos como físicos para las prostitutas y el mundo que las rodea.
No obstante, las
relaciones que el mundo de la prostitución tiene con las mafias de explotación
de personas, con las redes de venta de armas y drogas en todo el mundo y la
ilegalidad en la que se mueven hacen difícil cualquier política gubernamental
para enmarcar la prostitución dentro de cualquier sistema social. Si a esto
añadimos las ingentes cantidades de dinero negro que desarrolla este tipo de
actividad, se entiende que todos los beneficiados prefieran la clandestinidad
por ser mucho más lucrativa que la legalidad que comportaría declarar ganancias al Estado.
La Mano de Obra es
Barata: Tan barata como acudir a un país del tercer mundo, aprovecharse de
alguien que quiera emigrar a otro país o, sencillamente, secuestrar a alguien y
obligarle a que se prostituya contra su voluntad.
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