Prostitución y
corrupción de menores son dos delitos que afectan a quienes promovieren la
práctica sexual rentada o la utilización de personas en material pornográfico
cuando estos no han alcanzado la edad del consentimiento requerida por la ley.
En el caso prostitución es en realidad el proxenetismo y este no tiene requisitos
de edad.
Se entiende por
corrupción de menor la manipulación o abuso de incapaces por parte del autor
del delito. Se castigan además todas las conductas derivadas o que tuvieran su
origen en un acto de corrupción. Por ejemplo, al mismo tiempo que se condena la
producción de material pederasta, se castiga la posesión de material por parte
de pedófilos.
Se castiga con pena de
uno a cuatro años:
1. Utilizar a menores o
incapaces en exhibiciones o pornografía, sea pública o privada.
2. Producir, distribuir,
exhibir o facilitar la producción, venta, difusión, etc. de material
pornográfico en el que aparezcan menores o incapaces.
Cuando se realicen los
actos de los puntos uno o dos y además exista una de las siguientes
circunstancias se aplicará la pena de prisión de cuatro a ocho años:
a. Utilizar niños
menores de trece años. Trato particularmente degradante o vejatorio. Valor
económico de la grabación especialmente grande. Los niños o incapaces grabados
sean víctima de otro tipo de violencia física o sexual.
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